Hambre de mundo

ImagenTengo pensamientos raros. Más que raros, absurdos; basados en evidencias que no dejan de sorprenderme: ahí radica su rareza.

De repente, mientras me cambio de ropa frente al espejo, pienso, aah, soy una mujer, tengo pechos; mientras estoy comiendo descubro que ingiero alimentos a diario y esta constatación me deslumbra; a veces cuando camino se me revela súbitamente que soy capaz de andar, que tengo piernas, que sé moverlas con los movimientos necesarios para poder desplazarme de un lado a otro. Durante unos momentos, me paralizo, impresionada con el hallazgo; luego reanudo mi tarea. Sigo cambiándome de ropa, comiendo o caminando, pero esas acciones pasan a un segundo plano en mi cabeza, que se entretiene con otros pensamientos.

Es como si me impactara a diario de la vida que se desprende de mi existencia, como si mi mente no se terminara de acostumbrar a mi cuerpo, a su ritmo, a sus formas. O como si no hubiera dejado de ser una niña mirando con ojos glotones el mundo alrededor. Miro el mundo con hambre de él. Y nunca deja de fascinarme.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s