Mi pelo alocado

Mi pelo. Mi pelo tiene ondas y pequeños rizos, y a veces da saltos y se encabrita.

Mi hombre me arregla la plancha de domesticarme el pelo. Se rompió la semana pasada. No hace buena conexión, no se calienta. Le oigo mover alicates y destornilladores. Le oigo esforzarse mientras los maneja. Mueve la plancha a un lado y otro. La observa con detenimiento. Yo le miro, sentada en el ordenador. No es mucho, quizá. Quizá no es nada lo que está haciendo: esas cosas sin importancia del día a día. Pero a mí me enternece, de alguna manera. No es nada, no. Solo que ha decidido reunir algo de esfuerzo, algo de tiempo, algo de paciencia y algunas ganas para arreglar algo que solo yo necesito. 

Mi pelo se vuelve loco. Yo le someto. Ya tengo plancha. Funciona. 

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