Conduciendo en sueños

A menudo me veo conduciendo en sueños. De hecho, se podría decir que conduzco más en sueños que estando despierta; apenas cojo el coche, quizás tres, cuatro veces al año. En cambio, al menos una vez al mes conduzco mientras duermo; en estos casos, siempre hay algo que va mal, siempre estoy asustada y agarrotada.

La última vez, conducía un coche gigante en una ciudad desconocida. El coche era tan grande que si pisaba los pedales, no lograba ver la carretera y si me asomaba para ver la carretera, no llegaba a pisar los pedales. Era como si una niña de cinco años tuviera que conducir un coche por la ciudad; como si lo arrancaran y la pusieran a ella al mando, sin otra alternativa que conducir lo mejor posible para salir viva. Y así lo hacía: intentaba salvar las glorietas como podía e incluso me felicitaba por estar haciéndolo medianamente bien; no obstante el miedo, la sensación de que ese no era mi lugar, no se iba.

Fotografía antigua, mujer conduciendo un coche

En sueños no suelo llegar a mi destino. Siempre pasa algo antes que me asusta tanto que acabo despertándome. Una vez despierta, en la cama, me pregunto si lo que mi subconsciente exterioriza como el manejo de un coche, es en realidad mi vida: la forma en que la conduzco, la dirección que llevo. Parece sencilla la interpretación, pero no lo es tanto el resultado de la misma: ¿qué se supone que tengo que hacer para que mi subconsciente no se lleve esa impresión de mi forma de vida, para que no esté tan asustado, tan atemorizado? ¿Cómo me bajo de ese maldito coche en la parte consciente para que la subconsciente se quede tranquila? ¿Cómo hago para coger otro a mi medida? ¿De qué manera puedo disfrutar del viaje?

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3 thoughts on “Conduciendo en sueños

  1. Me parece muy curioso que tengas exactamente la misma metáfora onírica que alguna vez tuve. En la época en la que tenía esos sueños ni siquiera sabía conducir. Por lo general, en el sueño, chocaba, me quitaban la licencia o atropellaba a alguien. Una mujer me contó una vez que su metáfora onírica para la vida era la casa familiar, lo que es normal viniendo de una arquitecto. Qué dirá esa metáfora de nuestro inconsciente? En todo caso, siempre he sospechado que hay momentos en los que es mejor hacerle caso al inconciente y dejarlo que se exprese con violencia. Puede ser muy testarudo y a menudo saca las garras cuando la razón viene a tratar de imponer sus leyes. Si te sirve de algo, yo dejé que el inconsciente se expresara, que hiciera estragos y un buen día, cuando ya me había mutilado un buen pedazo de la rutina, me bajé del coche. En el fondo sabemos claramente qué es lo que hay que hacer o dejar de hacer para conducir correctamente o tener un coche a la medida.

    1. A mí también me parece curioso que tu metáfora onírica fuera también una conducción desastrosa y angustiante. Nunca había conocido a otra persona que soñara, al igual que yo, repetidamente con ello.
      Muchas gracias por un comentario tan interesante y completo y sobre todo, muchas gracias por los consejos. Ahora me doy cuenta, con tus palabras, de que el propio sueño, que expresa miedos inconscientes, también me asusta una vez me despierto, continuando así una cadena de miedos oníricos y miedos conscientes que ni sé dónde empieza ni cual fue el desencadenante de cual. Supongo que lo mejor es eso que sugieres, dejar que el inconsciente se exprese con libertad y dejarnos guiar por lo que, en el fondo, sabemos.
      Gracias de nuevo!!

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