Bienvenido, 2015

Nada más que alegría.

Nada más que amor.

Nada más que paciencia.

Nada más que empuje.

Nada más que satisfacción.

Nada más que coraje.

Nada más que ganas.

Nada más que sabiduría.

Nada más emoción.

Nada más que ese blablabla de cosas buenas.

Nada más que todo.

Nada más. Nada menos.

Un año acaba. Otro empieza. Se supone que el día 31 acabó algo y el día 1 empezó algo diferente. No creo mucho en ello. Sí, acaba un año y sí, empieza otro. Pero los ciclos, las etapas, los periodos vitales de cada persona no vienen marcados por estas circunstancias, a mi parecer. En realidad lo marcan ellas mismas, no los años en los que están inmersos, no las estaciones del año o los cambios del mismo. El año no cambia mientras no uno no cambie.

En cualquier caso, me gusta ese despliegue del muestrario de buenos deseos donde la felicidad y el amor siempre son los protagonistas. Así que emprendamos el camino, como dice ese viejo cuento. O sigamos caminando. 2014, 2015, 2020. Que independientemente del año que figure en el calendario seamos capaces de encontrar felicidad y amor, que seamos capaces de aprender y de continuar.

Así que hasta luego, 2014. Bienvenidos, nuevos caminos del 2015.

camino_destino_carretera

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.

Antonio Machado

Un océano

oceano mar aguaLa sensación de poder, la sensación de amor, de cariño, de envidia, de abandono, de decepción, la sensación de alegría, de fuerza, de entusiasmo, la sensación de incapacidad, de abatimiento, la sensación de odio, la sensación de que todo va a salir bien, al final, donde el camino vuelve a empezar.

Mi existencia se reduce a mis sensaciones y a mis sentimientos. No hay más.

Subjetivismo puro.

Un océano caliente. Y me sumerjo en él.

 

Empezar

frase Milan Kundera

Se enfadó consigo mismo, pero luego se le ocurrió que en realidad era bastante natural que no supiera que quería: El hombre nunca puede saber qué debe querer, porque vive solo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores. No existe posibilidad alguna de comprobar cual de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo. Pero ¿qué valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni un boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro.
Milan Kundera 

¿Cuál es mi camino? ¿Qué se supone que tengo que hacer? ¿De qué lleno los días? ¿Cómo uso mi tiempo, el espacio que tengo para vivir? Cuando me atiborro y me empacho de dudas, me digo que puedo comenzar de nuevo. He aprendido que siempre hay otro día, siempre aparece otra oportunidad. Es cierto que la vida no ofrece un borrador ni requiere ensayo previo (como apunta Kundera) y eso impresiona bastante, pero a cambio ofrece cada día un nuevo momento para aprender, para mejorar, para empezar.

¿Para qué inquietarse tanto?

Espectadores protagonistas

Lo que es y lo que debería ser. La lucha empieza. Mis pensamientos se retuercen, se enredan, se lían, se vuelven ariscos y me intimidan. Tengo demasiadas ideas ahí dentro sobre cómo deberían ser las cosas, tantas que a menudo impiden que las cosas simplemente sean. Se ponen todas delante, en fila desordenada, bloqueando el paso. Yo me lleno de prisa, de agitación. Me oigo decirme: esto debería ser así, yo debería decir eso, debería haber hecho aquello, él tendría que haber actuado de otro modo, esa no es la forma correcta de ser, debería haber realizado las cosas de una manera diferente. La cadena continua interminablemente, enredándome a mí y enredando a lo que está a mi lado.

Mensaje muro

¿Pero qué es lo que debería ser si no es lo que ya es? La vida, las acciones, las personas toman sus propios caminos, sus propias decisiones. En eso consiste la libertad, eso es la diversidad. Nada debería ser de una forma diferente a la que es. Las cosas sencillamente son. Siguen su curso. Inexorablemente, sin prisa, sin pausa. El camino está ahí y todos lo recorremos. Un paso y otro. Sin descanso.

Somos al mismo tiempo protagonistas absolutos y simples espectadores.

¿Dónde va la niñez?

Hoy: jueves seis de febrero de dos mil catorce. Un día frío, ventoso, agrisado. Hoy la lluvia me ha mojado la cara y ese hecho me ha recordado a mi niñez… He recordado la vez en que una amiga de clase me dijo que si te caía una gota de lluvia en la nariz significaba que iba a llover mucho y que tenías que empezar a correr para guarecerte. Recuerdo que era por la tarde y volvíamos juntas del cole. Debíamos de tener unos siete años. Al llegar al punto donde nos teníamos que separar para seguir cada una su camino a casa, nos sentamos en un bordillo cercano y empezamos a jugar y a hablar. Siempre lo hacíamos. Ese día, no obstante, hacía frío y viento; un poco después de sentarnos empezaron a caer gotas indecisas, pequeñas, tímidas. Le dije que debíamos volver a casa antes de que empezara a llover más. Ella me miró intrigada y me preguntó: ¿Es que te ha caído alguna gota en la nariz? Yo le dije que no. Ah, a mí tampoco, contestó. Entonces no hace falta que volvamos todavía. Si no nos cae una gota en la nariz es que no va a llover mucho hoy.

No recuerdo cuánto nos quedamos ahí paradas, jugando, sin sentir el frío aunque atentas a la lluvia que cesó poco después, pero sí que cuando por fin decidimos volver a casa hice el camino corriendo. Estaba deseosa de llegar y de contarles a todos mi descubrimiento. Tampoco recuerdo si alguien me prestó atención cuando lo conté, ni siquiera si acaso llegué a contarlo, pero sé que durante mucho tiempo creí que era cierto. Tan cierto como que aquel día había llovido o que mi amiga se llamaba Macarena.

Macarena. Hace mucho que no sé ya de ella. Cuando me contó la historia de la lluvia era mi mejor amiga; luego poco a poco dejó de serlo. Yo empecé a irme por otro camino más corto a casa y acompañada por otras compañeras. Después del cole y del instituto perdimos poco a poco el contacto. Sin embargo, en días de lluvia como el de hoy me sigo acordando de ella. Y me resulta extraño. Aunque lo cierto es que durante un tiempo, que creí infinito, la consideré mi mejor amiga.Imagen