Estrellas muertas

Cada átomo de nuestro cuerpo tiene su origen en una antigua estrella.

Michelle Thaller, astrónoma de la NASA, explica en el siguiente vídeo cómo el hierro de nuestra sangre nos conecta con uno de los actos más violentos del universo -la explosión de una supernova- y qué aspecto tendrá el universo cuando las estrellas se extingan….

¿Qué es la existencia humana? ¿Cómo podemos resumirla? Resulta ser bastante simple: somos estrellas muertas recordando el pasado cada vez que miramos el cielo. Todo lo que somos, todos los átomos de nuestros cuerpo vienen del instante anterior a la muerte de una estrella.

El universo entero empezó únicamente con el elemento hidrógeno, el átomo más simple que existe. La tabla periódica al completo, cada elemento sobre el que has oído hablar alguna vez, fue procesado en el interior del cuerpo de una estrella que un día explotó. Y aquí estamos.

Los humanos han pensado durante miles de años que las estrellas son eternas, pero las estrellas se consumirán algún día. Las estrellas, tal como las conocemos, desaparecerán dentro de algunos billones de años y el universo se quedará oscuro para siempre.

Pensándolo de ese modo, actualmente vivimos en el jardín del Edén. Vivimos en un periodo en el que el sol derrama energía libre, que nosotros usamos y desarrollamos. ¡Qué increíble es esto! Este periodo solo será una parte diminuta en la historia del universo. Todo lo demás será oscuridad. Te hace pensar en qué maravillosa es la vida humana en este momento y qué maravilloso es este tiempo en el universo. Me pregunto si algún día la gente tendrá mitos sobre el tiempo en que las estrellas “llovían” luz solar y energía gratuita.

Anuncios

Un encuentro feliz en la ciudad

edificios-cielo-ciudad-europa

He soñado que vivía en una especie de residencia de estudiantes. Estaba situada en el centro de la ciudad (¿era Madrid?, ¿era una capital extranjera?), presentaba un diseño y una decoración muy actual y parecía inmensa: albergaba una zona con tiendas, una biblioteca, una cafetería.

Curioseaba por sus pasillos y sus diferentes zonas y luego salía a la calle; me enfrentaba a la revolución de los coches pitando, rugiendo, yendo acelerados de un sitio a otro como una manada hambrienta, y sorprendentemente encontraba cierta belleza en ello. La belleza de estar en el centro de una ciudad importante y la belleza de sus edificios, de sus calles amplias. Lo miraba con detenimiento y me invadía una tranquila felicidad.

Mi habitación estaba recubierta de láminas de madera y tenía una cama de matrimonio en el centro. Me metía en ella y me quedaba dormida al instante. Más tarde me despertaba el ruido de gente que había llenado mi cuarto, descubría molesta. Entonces alguien me decía que aquel era un espacio público y que tenía que compartirlo con el resto de gente de la residencia… Me vestía deprisa y salía de nuevo a la calle sin decir nada. Allí me encontraba otra vez con la estampida de coches y el cielo azul, muy alto y muy lejano, más allá de los tejados de los rascacielos, y notaba cómo volvía a mí de nuevo la felicidad junto con el sonido estridente, y tranquilizador por algún motivo, de la ciudad.

Cielo azul, nubes blancas

Cómo pasas tus días es, por supuesto, cómo pasas tu vida. 
Me gustaría aprender, o recordar, cómo vivir.

Annie Dillard

Y decidirse a vivirla

Puedo ser una mota de polvo que vuela sin ser vista y sin hacer ruido por el aire, una mañana espesa de nubes. Y puedo acomodarme en ellas, mullidas como algodón y sentir la paz absoluta de perderme en su interior.

A menudo pienso en eso cuando voy en el coche, sentada en el asiento de copiloto. Me gusta quedarme embobada mirando el cielo y sentirme sin darme cuenta parte de él. Concentrarme mientras lo observo abstraída, ante mis ojos solo el color azul y el blanco, y de repente olvidarme del ritmo de preocupaciones que agita mi día a día.

SONY DSC

Aire, motas de polvo, algo diminuto e imperceptible. Cuántas veces he deseado ser eso. Ser invisible. Pasar desapercibida. Esconderme. Que nadie me preste atención, ni siquiera yo, ni siquiera yo misma. Hay gente que se muere por ser el centro de todas las miradas y gente que no soporta recibir una breve ojeada. Yo he estado en el segundo bloque la mayor parte de mi vida. Y podría seguir estándolo, solo que muchas veces el tiempo nos cambia: llega un momento en que los deseos de invisibilidad se enfrentan a la realidad. A veces es necesario dar la cara, tomar decisiones y ser fuerte; y si no eres nada, ¿cómo puedes hacerlo? ¿Cómo puedes defenderte, cuidarte o ser capaz de hablar por ti mismo? Está bien ser aire y flotar y vivir como un ser inmaterial, siempre que se pueda adoptar un cuerpo que se preocupa de sí mismo y se trae lo que necesita cuando quiere.

Lo mejor sería ser aire y ser árbol. Ser pez y ser agua. Ser vida y decidirse a vivirla.

Y pensar que es hermoso

flores rojas maceta mesa madera

Quiero vivir antes de estar muerta.
Quiero sentir que estoy conmigo. Notar que me tengo al lado.
Quiero hacer explotar mis sentidos. Que mi corazón vuele lejos y mis manos no le retengan.
Quiero escuchar el sonido de la calle y pensar que es hermoso.
Y empezar sin tener miedo a empezar, y empezar porque sí.
Y respirar y vaciarme de mí en cada exhalación y recuperarme diferente cada vez que inspiro.
Quiero estar fuerte y vivir mis propias ideas, mis propios pasos, mis propios latidos.
Quiero romper y romper y traspasar mis fronteras y perderme y errar y tener razón mientras me equivoco.
Quiero despertar todas mis energías.
Y salir a la calle. Y palpar el cielo. Y encontrarme con la gente.
Y descubrir que es hermoso.

Uves, pájaros y belleza

v_pajaros_volando

Volvía del trabajo cuando he visto varías uves escritas en el cielo por bandadas de pájaros. Hacía mucho que no veía letras en el cielo… estaba llegando a casa. Me he quedado mirándolas absorta, mientras seguía caminando. Los pájaros se revolvían dentro de las figuras sin desdibujarlas, sin crear otras letras que no fueran la uve.

Me ha recordado a cuando yo era pequeña; en ocasiones encontraba uves que se unían a otras formando emes (uves dobles) de pájaros. Me quedaba mirándolas ensimismada hasta que se alejaban y las perdía de vista, llevándose consigo su belleza insconsciente de ella misma, su eficaz organización, su vuelo sereno.

Yo también me he sentido hoy de repente relajada, maravillada. Después he pensado en Borges. Era mi momento en el paraíso.

Detalles felices

spring-delight-vladimir-kushLa sensación de que todo está bien y de que se puede estar tranquila. Sin urgencias, sin prisas, sin deberías, sin esperas.

La sensación de ser suficiente.

La sensación de ser una misma y dejarse ser, sin encontrar problemas ni obstáculos, sin emitir juicios, sin escupir críticas. 

La sensación de estar sobre la tierra y tener plena conciencia de la alegría suprema que ese detalle, ese nimio detalle, supone.

La sensación de estar fuertemente enraizada en el suelo y la inabarcable emoción paralela de lanzar los brazos al aire y alcanzar el cielo en pleno vuelo. 

Imagen: ‘Spring Delight’, Vladimir Kush

 

Este también es mi momento, Jimmy Cliff

Hay un tarta en el cielo esperando a que llegue; dicen que podré disfrutarla cuando esté allí. Pero hasta que llegue ese momento, voy a coger lo que es mío aquí en la tierra.

Mis enemigos quieren aplastarme, supongo que prefieren que viva debajo de la tierra, no me quieren ver feliz. Piensan que han ganado la batalla porque de vez en cuando lloro, pero lo que hago es pedirle a dios que les perdone, pues no saben lo que hacen. Y yo sigo. Es mi momento.

Continúo peleando por las cosas que quiero, pues sé que ya no podré hacerlo cuando muera. Y continúo: prefiero ser una mujer libre en mi tumba que vivir como una marioneta o un esclava.

Jimmy Cliff, “The harder they come”

 

Espirales de colores

Cuesta digerir las mañanas. Como si se atragantasen en la piel y te pisasen el pelo, el corazón, el estómago. A veces por las mañanas todo es nuevo y fresco. Otras veces, en cambio, las mañanas son un reflejo de todos los miedos, puestos delante de ti, abochornándote, boicoteándote.

¿Es la tripa o el estómago?

Es la duda. ¿Es acaso la duda una forma de miedo? En mi mente, la duda alimenta una espiral de espejos, de cielos, de sueños.

Ya llega el sol

Hacía frío y lluvia y viento; eran días desagradables; bonitos de contemplar pero solo desde dentro, dentro del calor, detrás de una ventana. Y sin embargo, ayer llegó de pronto el sol. Llegó anunciando una primavera anticipada, como si de repente ya fuera abril. Estos días además amanece antes y se hace de noche más tarde.

Me gustan las sensaciones que me provoca la idea de que se acerca el verano, me recuerda a cuando era una niña, me hace ponerme de buen humor, me da ganas de hacer cosas, ganas de salir, ganas de tumbarme en la hierba y mirar el cielo azul, claro, sin nubes.

Por fin ha llegado el sol.