Gracias, día

Otro domingo más: remolonear en la cama, refugiarme del frío de fuera debajo de las sábanas y el edredón, sentir el calor y la comodidad, un poco de paz, otro poco de alegría, una dulce pereza. Levantarme tarde y pensar sin agobios en las cosas por hacer, pensar que tengo ganas de abordarlas. Muchas veces mi alegría depende de cómo he dormido y de cómo es el día. Hoy: frío pero soleado; he dormido bien. Tengo ganas de ir al parque, ganas de besar, de comer, de sentir, un día con ganas de vivir mi vida sin ponerle, ponerme pegas.

Ayer leí las dedicatorias de la carátula de un disco de escasa difusión que fue lanzado este año. Me sorprendieron las de la cantante; en realidad, eran una lista de agradecimientos: a sus padres, sus hermanos, su abuelita, sus amigos; pero también a su propio corazón, que la había guiado por el camino correcto, y el universo, que siempre la escuchaba y respondía con su sabiduría infinita. Me sorprendieron por su belleza y por su sencillez, por el amor y contento con la vida que transmitía. Yo también tengo muchos motivos para estar contenta, muchos motivos para estar agradecida, pero a menudo se me olvidan en el día a día. A veces, más que pensar que el universo, mi corazón o los demás están ahí para apoyarme, escucharme y atenderme, me imagino todo lo contrario: que todo está en mi contra, que nada va cómo yo quiero, que me equivoco tomando decisiones y acabo yendo por el camino erróneo. A veces tengo demasiado miedo para dejarme llevar.

Pero yo sigo aprendiendo. En realidad toda la vida es un aprendizaje. Puedo aprender algo nuevo cada día y también puedo ponerlo en práctica. Hoy va a ser un día para empezar a agradecer. Hoy, al menos. Para que cuando vuelva el resentimiento o la culpa, sé que lo hará, me acuerde de este día, de ese disco y de lo que pensé después. Quizá así pueda mitigarla: quizá pueda volver a empezar un día como el de hoy.

gracias

universo

 

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¿Por qué las mujeres no?

Y me pregunto: ¿qué es la libertad sexual de la que escribía Osho? En mi opinión, es hacer el amor, follar, masturbarse; hacerlo con naturalidad, sin complejos ni miedos, sin remordimientos, sin sentimientos de culpabilidad. Es sentirse cómodo mientras se explora la sexualidad, con todas las posibles variantes que pueda implicar. Para mí, no tiene por qué ser propio de relaciones abiertas, pero tampoco lo contrario. Simplemente es aquello con lo que una persona se sienta tranquila, feliz.

No siempre es fácil; lo reconozco. Sobre todo para las mujeres. Antes porque se las educaba en la negación del disfrute y por estar tan fuertemente asociada la sexualidad a sentimientos de culpabilidad y malestar. Hoy en día por todos esos estereotipos de físico perfecto que se imponen para acomplejar a la mujer y hacerla débil, una víctima fácil del consumismo insaciable; pero también por muchas otras razones.

No existe igualdad en el tratamiento de hombres y mujeres con respecto al sexo. Ellos lo tienen más fácil. Abordan la sexualidad y la masturbación con más naturalidad y desde edades más tempranas. Las mujeres, no. A ellas se las castiga. ¿Por qué?

masturbacion femenina