Adicciones

Mafalda-Batman-chocolate

Se puede ser adicto a las drogas, al tabaco o al alcohol. O al juego. Es lo típico.

Sin embargo, es aún más típico (por más común) tener fijación por otro tipo de adicciones que no suelen ser nombradas pese a su presencia casi constante y ubicua.

Me refiero a la adicción a pensar demasiado o a no pensar en absoluto, a la adicción a sentirse de una determinada manera -querido, triste, avergonzado, emocionado, imbécil, solo, absurdo, débil, feliz- a toda costa e independientemente de la situación que desencadene tal sentimiento; la adicción a personas o a situaciones; la adicción a la comida -y a la culpabilidad que acompaña-; la adicción a criticar a otros para sentirse mejor o la adicción a criticarse a uno mismo para sentirse peor; la adicción al dinero, la adicción a las redes sociales, la adicción al chocolate, al café o a los medicamentos; la adicción al coche, la adicción a estar a la moda, la adicción a los elogios, la adicción al amor o al desamor, la adicción al teléfono móvil, la adicción a las series de televisión, la adicción a los conflictos, la adicción a la limpieza o al desorden, la adicción a estar enfermo, la adicción a las compras, la adicción a no escuchar y a tener razón, la adicción a la comida sana o la comida basura, la adicción al trabajo, al sexo, al poder, la adicción a la mentira o la adicción a la rutina.

La lista sigue; hay tantas adicciones como personas. Al fin y al cabo somos humanos, ¿no? Buscamos cualquier tipo de recompensa que aligere el hecho de vivir y perdemos el control en el intento.

Pensamientos pequeños que cambian cosas grandes

Pensamientos pequeños que cambian cosas grandes

Lo importante es sentir que se está al mando y que podemos pensar lo que queramos sin dejarnos arrastrar por la rutina, por la pereza, la costumbre, lo que opinan los demás, el miedo, los complejos, las ideas que se repiten un día y otro y otro más sin que seamos realmente conscientes.

Lo importante es sentir que con los pensamientos estamos creando el día que queremos tener y que al día siguiente también podremos hacerlo y así sucesivamente.

Lo importante, lo más importante de todo, es sentir que de ese modo podemos tener un poco más de control sobre nuestra vida.