This is water

Siempre nos engañamos a nosotros dos veces respecto las personas que amamos, primero a su favor, y luego en su contra.

Albert Camus

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Tengo la manía de imaginar que alguien es mejor o peor de lo que es todo el rato. No es que me engañe solo al principio o al final de mi relación con una persona, en los inicios idealizándola y al acabar subestimándola. Lo hago constantemente. Mis ideas sobre la gente cambian tanto como mi estado de ánimo. Un día alguien es lo mejor y al día siguiente puede ser todo lo contrario. No soy demasiado estable en ese sentido, ni tampoco muy objetiva, ¿cómo voy a serlo? Estoy dentro de mí y lo único que observo es que todo lo que sucede me tiene a mí por centro. Una sabe que hay vidas aparte de la que yo vivo, pero lo conozco solo gracias a mis propias percepciones, a lo que mis sentidos le cuentan a mi mente sobre ello; de modo que por muy lejanas y ajenas que sean el resto de vidas e historias, si las conozco siempre seré yo la protagonista y pensaré en ellas solo en función de cómo llegué a conocerlas.

El discurso “This is water”, que David Foster Wallace pronunció en 2005 para los recién graduados de una universidad americana, habla sobre ello. A mí me encantó. Aporta un punto de vista totalmente diferente al que estamos acostumbrados a enfocar. Otro tipo de pensamiento que se sale del camino, que se aleja del rebaño. Y ese es el mensaje que transmite, al fin y al cabo: la importancia de pensar por nosotros mismos, de alejarnos de los pensamientos preestablecidos, aquellos que vienen por defecto instalados en nuestra cabeza. Considero que es la mejor manera de vencer la subjetividad, y al mismo tiempo, de sumergirnos por completo en ella… Se vence al salir de las fronteras de nuestras ideas prefijadas y abordar así un nuevo tipo de libertad; y nos hundimos más en ella pues este método nos permite llegar a conocer un poco más de nosotros mismos.

Disfruten. Esto es agua.

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Hijos de la costumbre

Mis padres mantuvieron la virginidad hasta el matrimonio. Se lo preguntó mi hermana mayor hace unas pocas semanas; yo no me hubiera atrevido. No hablo de esas cosas con mis padres. Es un tema que no se toca, que no se mira, que no existe en mi familia, esto es, en la parte de la familia que formo yo con mi relación con el resto de miembros. Mi hermana es más atrevida para esos temas, supongo. Quizás más libre.

Me llamó por teléfono para comentármelo y me sorprendió que lo hiciera, pero me pareció un tema interesante y agradecí la llamada. Me dijo que mis padres se habían sentido ofendidos ante la pregunta, que no podían creer que alguien dudara de su “pureza” prematrimonial. Se casaron con 23 y 24 años, mi madre y mi padre, respectivamente. Eran pequeños, muy jóvenes, en mi opinión; no obstante, llevaban saliendo juntos casi diez años. Crecieron juntos. Empezaron la adolescencia juntos. Descubrieron la sexualidad estando juntos.

Entiendo, por extensión, que ningún otro antepasado mío tuvo relaciones sexuales antes del matrimonio. Intuyo que todos mantuvieron la ortodoxia cristiana, las apariencias, la costumbre. ¡Qué extraña me resulta ahora esa situación! No la comparto, no soy de la opinión de ninguno de ellos, y sin embargo, no me es difícil entenderlos. Todos mis antepasados vivieron la mayor parte de su vida en el pueblo, sin salir de él, aislados, con escasas noticias de lo que ocurría en el resto de España. Era otro tiempo. Y ellos eran hijos obedientes de él. Yo también lo soy del mío, supongo, casi tanto como lo soy de mis padres.

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Pensamientos pequeños que cambian cosas grandes

Pensamientos pequeños que cambian cosas grandes

Lo importante es sentir que se está al mando y que podemos pensar lo que queramos sin dejarnos arrastrar por la rutina, por la pereza, la costumbre, lo que opinan los demás, el miedo, los complejos, las ideas que se repiten un día y otro y otro más sin que seamos realmente conscientes.

Lo importante es sentir que con los pensamientos estamos creando el día que queremos tener y que al día siguiente también podremos hacerlo y así sucesivamente.

Lo importante, lo más importante de todo, es sentir que de ese modo podemos tener un poco más de control sobre nuestra vida.