Ni siquiera yo misma

El océano de mis cosas dice algo de mí, pero no lo hace con mi voz ni utiliza mis palabras.

Mis gestos, mis silencios, mis preferencias, mis dilemas. Todo ello es mío y al mismo tiempo ajeno a mí, igual que una piedra bañada por un río. El río da forma y quizá sentido a la piedra, pero el río no es la piedra ni se pertenecen uno al otro.

Las dudas, los miedos, las miradas, las percepciones, las luchas, los vicios y las victorias (las ganadas y también las perdidas).

Mis pasatiempos (pasa – tiempos).

Los recuerdos.

La gente. La gente que quiero.

Intuyo que no es nada de eso tampoco.

¡Hay tantas cosas que me hacen y tantas formas de rechazarlas de un golpe a todas ellas!

Necesito mis propias seguridades y mis propias certezas, todo el lío de los conceptos y las definiciones para no desplazarme sola, a ciegas; pero lo cierto es que estoy tan perdida como al principio, tan lejos de la orilla, tan apartada del resto.

Pero tampoco eso (la lejanía, la extrañeza, el desvinculamiento y el vuelo) soy yo del todo.

Nadie es como yo, nada, ni siquiera yo misma.

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Empezar

frase Milan Kundera

Se enfadó consigo mismo, pero luego se le ocurrió que en realidad era bastante natural que no supiera que quería: El hombre nunca puede saber qué debe querer, porque vive solo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores. No existe posibilidad alguna de comprobar cual de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo. Pero ¿qué valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni un boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro.
Milan Kundera 

¿Cuál es mi camino? ¿Qué se supone que tengo que hacer? ¿De qué lleno los días? ¿Cómo uso mi tiempo, el espacio que tengo para vivir? Cuando me atiborro y me empacho de dudas, me digo que puedo comenzar de nuevo. He aprendido que siempre hay otro día, siempre aparece otra oportunidad. Es cierto que la vida no ofrece un borrador ni requiere ensayo previo (como apunta Kundera) y eso impresiona bastante, pero a cambio ofrece cada día un nuevo momento para aprender, para mejorar, para empezar.

¿Para qué inquietarse tanto?