No existe vida exterior

No pedimos nacer ni tampoco morir; la mayoría nunca lo hace. Y sin embargo, todos formamos parte de la rueda. Nos movemos con ella, acabamos mareados y vomitamos en mitad de uno de sus giros.

Salir de ella no es una alternativa preferible. No existe vida exterior.

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Mondas de fruta

Una cáscara de huevo, peladuras de limón o de naranja, el envoltorio de un cd, una caja de zapatos, el plástico de una botella de agua, la piel, los ladrillos de la fachada de una casa, el empanado de un filete, la colcha de la cama… El continente. El exterior.

La materia se esconde. Hoy solo encuentro la superficie de las cosas, hoy no existe el fondo. Demasiado oculto. Demasiado intransitable.

¿Cuál es el interior? ¿cuál el exterior? ¿Dónde se encuentran? ¿Cómo se distingue la superficie del contenido? En el mundo de los sentimientos no resulta tan sencillo de ver como mondas de naranja y la fruta, pelada y apetitosa, a su lado.