Suspendidas en el aire

bosque-hojas-secas-luz-otoñoVan y vienen las hojas de los árboles. Se arrastran movidas por el viento, por la lluvia, por el sol, por las pisadas de la gente que nada con sus pies entre ellas.

Van y vienen los pensamientos como hojas de árbol. Se deslizan por el suelo de mi mente dejando tras de sí un murmullo de aspereza y quietud. El sol se ha puesto e inunda la tierra de un color rojizo, anaranjado. Respiro hondo. Las hojas ascienden dulcemente y se quedan suspendidas en el aire: como si pendieran de un hilo invisible, como si la ley de la gravedad no actuara sobre ellas durante unos segundos. Espiro: las hojas se balancean suavemente hasta que caen de nuevo a la tierra.

Anuncios

Amor (y odio) en la etiqueta

El amor desata.

El amor libera.

El amor comprende.

El amor escucha.

El amor da risa.

El amor abriga.

El amor compadece.

El amor tranquiliza.

El amor emociona.

El amor acuna.

El amor divierte.

El amor inspira amor.

El amor da amor.

El amor traspasa, pero no a la manera de los candados en una verja, sino que más bien al modo de la lluvia, que cala hasta el interior de la tierra y permite el desarrollo natural de los seres; a la manera de las palabras, que se introducen en la cabeza sin que nos demos cuenta y propician el nacimiento de otras palabras.

Así es el amor que yo concibo. Luego está el odio. Parecen opuestos, pero no hay nada más fácil que confundirlos. Al fin y al cabo, en la mente no hay apartados donde las emociones se presenten organizadas por etiquetas universalmente aceptadas.

Y la gente se lía: acaba pensando que el amor captura, que el odio suelta.

candado amor