Amor (y odio) en la etiqueta

El amor desata.

El amor libera.

El amor comprende.

El amor escucha.

El amor da risa.

El amor abriga.

El amor compadece.

El amor tranquiliza.

El amor emociona.

El amor acuna.

El amor divierte.

El amor inspira amor.

El amor da amor.

El amor traspasa, pero no a la manera de los candados en una verja, sino que más bien al modo de la lluvia, que cala hasta el interior de la tierra y permite el desarrollo natural de los seres; a la manera de las palabras, que se introducen en la cabeza sin que nos demos cuenta y propician el nacimiento de otras palabras.

Así es el amor que yo concibo. Luego está el odio. Parecen opuestos, pero no hay nada más fácil que confundirlos. Al fin y al cabo, en la mente no hay apartados donde las emociones se presenten organizadas por etiquetas universalmente aceptadas.

Y la gente se lía: acaba pensando que el amor captura, que el odio suelta.

candado amor

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La belleza verdadera

La verdadera belleza está en la aceptación del cuerpo que cada persona tiene, porque es nuestra seña de identidad y la forma en que estamos cada uno de nosotros sobre la tierra; no podíamos haber sido de otra manera. belleza natural NUDel cuerpo se aprende y el cuerpo nos enseña. Gracias a él podemos hacer infinidad de cosas que dan sentido a nuestra existencia (andar, comer, besar, trabajar, follar, cocinar, ducharnos); y sin embargo, las damos por hechas en el trajín del día a día. 

También he encontrado belleza en este proyecto, pues está basado en la realización de fotografías a mujeres normales desnudas. Todas lucen cuerpos  que no estamos acostumbrados a ver en las revistas ni en televisión, pues no son considerados aceptables para ser expuestos, y sin embargo, son los cuerpos que muchas mujeres, la mayoría, ven ante el espejo.

Me ha llamado la atención el comentario de una de las protagonistas, que aseguraba que había empezado a entender por qué Platón decía eso de que el cuerpo es la prisión de la mente: el físico puede esclavizar, traumatizar. No obstante, yo considero que la verdadera prisión de la mente es la propia mente. Está en nosotros, en nuestras mentes, liberarnos: liberar el cuerpo, liberar la mente.

Proyecto NU