Espectadores protagonistas

Lo que es y lo que debería ser. La lucha empieza. Mis pensamientos se retuercen, se enredan, se lían, se vuelven ariscos y me intimidan. Tengo demasiadas ideas ahí dentro sobre cómo deberían ser las cosas, tantas que a menudo impiden que las cosas simplemente sean. Se ponen todas delante, en fila desordenada, bloqueando el paso. Yo me lleno de prisa, de agitación. Me oigo decirme: esto debería ser así, yo debería decir eso, debería haber hecho aquello, él tendría que haber actuado de otro modo, esa no es la forma correcta de ser, debería haber realizado las cosas de una manera diferente. La cadena continua interminablemente, enredándome a mí y enredando a lo que está a mi lado.

Mensaje muro

¿Pero qué es lo que debería ser si no es lo que ya es? La vida, las acciones, las personas toman sus propios caminos, sus propias decisiones. En eso consiste la libertad, eso es la diversidad. Nada debería ser de una forma diferente a la que es. Las cosas sencillamente son. Siguen su curso. Inexorablemente, sin prisa, sin pausa. El camino está ahí y todos lo recorremos. Un paso y otro. Sin descanso.

Somos al mismo tiempo protagonistas absolutos y simples espectadores.

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El poder de la vulnerabilidad

Al final es lo que somos, lo que debemos ser. No hay más; tampoco menos.

La vergüenza es como una camisa de fuerza que impide que te hagas daño en las manos; pero también impide que abraces, que sientas, que notes lo que quiere ser la vida.

Siempre he sido tímida, vergonzosa, asustadiza. Y no es algo que se vaya tan rápido. Está ahí. Metido dentro. Escondido. De todas formas, ¿es preciso que se vaya? La timidez y el miedo son mis propias luchas, mis retos, la  china que siempre me hiere, la parte de mi yo que rechazo, la parte que me rechaza a mí.

Es, quizá, lo que he venido a aprender. Lo que he venido a aceptar.