Insomnios

Aún permanece la oscuridad en el cielo. El silencio continúa su suave cadencia, su paz, su vacío. La noche es larga mientras aguardo, impaciente y pesarosa, la llegada del día.

El sueño se ha escapado a algún rincón de mi cuerpo y no consigo encontrarlo. Hay demasiada luz, un insolente alboroto en el interior de mi cabeza para que pueda hacerse cargo de mi cuerpo, imperar una noche más. Mientras fuera es estable la negrura y la quietud, dentro ha estallado una noche sin reglas. Hay ruido, hay pitidos, hay palabras soeces y miedo en la ancha carretera de mi mente. Por ella circulan automóviles en varios sentidos y cada uno de ellos lleva consigo un cometido que me entregará a lo largo del día, en el instante de llevarlo a cabo. Hasta ese momento, rugen y pitan y se abalanzan unos sobre otros impidiendo así que me olvide de ellos, que el sueño regrese. El sueño no volverá pero el cansancio se va acumulando cada vez más, como si fuera tierra cubriendo el fondo de un reloj de arena. La arena cae y dificulta la circulación de los coches, pero no los detiene, ni se amortigua su estruendo.Processed with VSCOcam with f2 preset

Hoy la noche dará paso al día lentamente, y lentamente lloverá su luz y su exuberancia de sonidos y colores. Y yo viviré en él con los ojos cansados y el cuerpo ansiando volver a la cama. Y aunque el tráfico se termine disolviendo en mi cabeza conforme el día transcurra y las tareas se lleven finalmente a cabo, permanecerá conmigo el sabor acelerado de los coches y el llanto triste del sueño, escondido aún, intentando respirar en la tormenta de arena.

Estrellas muertas

Cada átomo de nuestro cuerpo tiene su origen en una antigua estrella.

Michelle Thaller, astrónoma de la NASA, explica en el siguiente vídeo cómo el hierro de nuestra sangre nos conecta con uno de los actos más violentos del universo -la explosión de una supernova- y qué aspecto tendrá el universo cuando las estrellas se extingan….

¿Qué es la existencia humana? ¿Cómo podemos resumirla? Resulta ser bastante simple: somos estrellas muertas recordando el pasado cada vez que miramos el cielo. Todo lo que somos, todos los átomos de nuestros cuerpo vienen del instante anterior a la muerte de una estrella.

El universo entero empezó únicamente con el elemento hidrógeno, el átomo más simple que existe. La tabla periódica al completo, cada elemento sobre el que has oído hablar alguna vez, fue procesado en el interior del cuerpo de una estrella que un día explotó. Y aquí estamos.

Los humanos han pensado durante miles de años que las estrellas son eternas, pero las estrellas se consumirán algún día. Las estrellas, tal como las conocemos, desaparecerán dentro de algunos billones de años y el universo se quedará oscuro para siempre.

Pensándolo de ese modo, actualmente vivimos en el jardín del Edén. Vivimos en un periodo en el que el sol derrama energía libre, que nosotros usamos y desarrollamos. ¡Qué increíble es esto! Este periodo solo será una parte diminuta en la historia del universo. Todo lo demás será oscuridad. Te hace pensar en qué maravillosa es la vida humana en este momento y qué maravilloso es este tiempo en el universo. Me pregunto si algún día la gente tendrá mitos sobre el tiempo en que las estrellas “llovían” luz solar y energía gratuita.

La sombra, ese misterio

Darse cuenta de la propia sombra es como ser consciente de la existencia de uno, del peso que se ejerce sobre la tierra, de la vida, la vida en sí de la persona. De repente ves tu sombra y dices: ah, pero si soy alguien, ah pero si estoy en el mundo, y descubres que no te puedes librar de la sombra del mismo modo que no te puedes librar de la vida. Darse cuenta de ello es abrumador, es todo un mundo puesto ante ti; y aún así nos terminamos acostumbrando. La gente adulta ya no va por la calle intentando alcanzar su sombra, como si fuera perros en busca de su propia cola.  

La sombra también representa todas las partes oscuras de uno mismo, lo que consideramos asqueroso, lo que creemos que nos vuelve feos o imbéciles de vez en cuando, lo que tratamos de ocultar a los demás, como si ellos no cargaran también con las suyas propias. El truco es aprender a vivir con ellas: las sombras no se irán; como en el caso anterior, tampoco podemos realmente librarnos de ellas. Somos tanto parte de luz como de sombra y supongo que así es como debe ser. 

Deseos

¿Por qué esa imposibilidad, ese deseo de nada, esa afición a pasar el tiempo encerrada en un lugar sin puertas? Está oscuro dentro, la ventana es opaca. Un día es un día que nace, se desarrolla y pare un hijo justo antes de morir. Muchos hijos, muchos días. No quiero esos frutos si están apagados: hay otras vidas fuera, hay diferencia, hay movimiento, deseos de luz y abrazos fuertes en el corazón que perforan la mente.

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