Empezar

frase Milan Kundera

Se enfadó consigo mismo, pero luego se le ocurrió que en realidad era bastante natural que no supiera que quería: El hombre nunca puede saber qué debe querer, porque vive solo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores. No existe posibilidad alguna de comprobar cual de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo. Pero ¿qué valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni un boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro.
Milan Kundera 

¿Cuál es mi camino? ¿Qué se supone que tengo que hacer? ¿De qué lleno los días? ¿Cómo uso mi tiempo, el espacio que tengo para vivir? Cuando me atiborro y me empacho de dudas, me digo que puedo comenzar de nuevo. He aprendido que siempre hay otro día, siempre aparece otra oportunidad. Es cierto que la vida no ofrece un borrador ni requiere ensayo previo (como apunta Kundera) y eso impresiona bastante, pero a cambio ofrece cada día un nuevo momento para aprender, para mejorar, para empezar.

¿Para qué inquietarse tanto?

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Lo que nos define

Hoy ha sido un finde de esos en que me despierto temprano, voy al baño, me vuelvo a meter en la cama e intento quedarme dormida de nuevo, sin éxito. Empiezo a pensar y a pensar hasta que al final admito que ya no voy a dormir más por hoy y decido levantarme. Eran las siete cuando me he despertado hoy. Pensaba pensamientos revueltos que se enlazaban unos con otros como eslabones de una cadena, como una enredadera sin fin. Uno de ellos me ha llevado a Lizzie Velasquez, la que fue denominada “la mujer más fea del mundo” y cuyo video vi ayer.

 

Más allá de su mensaje optimista, de su valentía y su fortaleza, esta mañana he reflexionado sobre su frase “¿Qué nos define?”, ¿qué nos hace ser la persona que somos? No es nuestro físico, ciertamente. Mi cuerpo, mi aspecto ha cambiado desde que era un bebé y seguirá cambiando hasta ser totalmente diferente a como es ahora y aún así me seguiré identificando con él. Tampoco soy lo que tengo, ni lo que he logrado. ¿Es mi personalidad? Mi forma de ser también es diferente, no obstante. Mis pensamientos, mis emociones cambian. Lo pienso y me parece que no hay tantas cosas que se hayan mantenido estables a lo largo del tiempo en mi vida. Y aunque sí se hayan mantenido, si de repente cambiaran, yo seguiría siendo yo. ¿Entonces quién soy? ¿Cuál es nuestra esencia? ¿Será simplemente ese yo que hay dentro? ¿Esa voz que nos llama “yo”?

En ‘La insoportable levedad del ser’ de Milan Kundera, Teresa se plantea esta misma cuestión. Mirándose al espejo, se pregunta si seguiría siendo ella misma si su nariz empezase a crecer cada día hasta que su rostro resultase irreconocible para ella misma. La respuesta es que sí, que lo seguiría siendo. Seguiría siendo Teresa aunque su cuerpo cambiase y ya no se reconociera en él y cuando se mirase al espejo sería la misma Teresa, pero aturdida ante los cambios. Entonces, ¿qué es el cuerpo?, se preguntaba a continuación. “¿Qué relación hay entre Teresa y su cuerpo? ¿Tiene su cuerpo algún derecho al nombre de Teresa? Y si no tiene derecho, ¿a qué se refiere el nombre?”

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Realmente, hoy no tengo respuesta a la pregunta de la bella Lizzie. No sé qué es ser uno mismo. Ni qué o quién soy yo.