Gracias, día

Otro domingo más: remolonear en la cama, refugiarme del frío de fuera debajo de las sábanas y el edredón, sentir el calor y la comodidad, un poco de paz, otro poco de alegría, una dulce pereza. Levantarme tarde y pensar sin agobios en las cosas por hacer, pensar que tengo ganas de abordarlas. Muchas veces mi alegría depende de cómo he dormido y de cómo es el día. Hoy: frío pero soleado; he dormido bien. Tengo ganas de ir al parque, ganas de besar, de comer, de sentir, un día con ganas de vivir mi vida sin ponerle, ponerme pegas.

Ayer leí las dedicatorias de la carátula de un disco de escasa difusión que fue lanzado este año. Me sorprendieron las de la cantante; en realidad, eran una lista de agradecimientos: a sus padres, sus hermanos, su abuelita, sus amigos; pero también a su propio corazón, que la había guiado por el camino correcto, y el universo, que siempre la escuchaba y respondía con su sabiduría infinita. Me sorprendieron por su belleza y por su sencillez, por el amor y contento con la vida que transmitía. Yo también tengo muchos motivos para estar contenta, muchos motivos para estar agradecida, pero a menudo se me olvidan en el día a día. A veces, más que pensar que el universo, mi corazón o los demás están ahí para apoyarme, escucharme y atenderme, me imagino todo lo contrario: que todo está en mi contra, que nada va cómo yo quiero, que me equivoco tomando decisiones y acabo yendo por el camino erróneo. A veces tengo demasiado miedo para dejarme llevar.

Pero yo sigo aprendiendo. En realidad toda la vida es un aprendizaje. Puedo aprender algo nuevo cada día y también puedo ponerlo en práctica. Hoy va a ser un día para empezar a agradecer. Hoy, al menos. Para que cuando vuelva el resentimiento o la culpa, sé que lo hará, me acuerde de este día, de ese disco y de lo que pensé después. Quizá así pueda mitigarla: quizá pueda volver a empezar un día como el de hoy.

gracias

universo

 

Anuncios

Las cinco cosas que más se lamentan antes de morir

La vida es lo que hacemos de ella, pues la vida somos nosotros mismos: nuestras emociones, nuestros pensamientos, y al final, nuestra decisiones. Lo que decidimos cada día marca el resto de nuestra vida. ¿Y si elegimos ser felices? Al final, al final de todo, es lo que de verdad cuenta: la felicidad que alberguemos y el amor que nos hayamos sabido proporcionar a nosotros mismos y a los demás. 

¿De qué se arrepiente la gente en su lecho de muerte?

Pensamientos pequeños que cambian cosas grandes

Pensamientos pequeños que cambian cosas grandes

Lo importante es sentir que se está al mando y que podemos pensar lo que queramos sin dejarnos arrastrar por la rutina, por la pereza, la costumbre, lo que opinan los demás, el miedo, los complejos, las ideas que se repiten un día y otro y otro más sin que seamos realmente conscientes.

Lo importante es sentir que con los pensamientos estamos creando el día que queremos tener y que al día siguiente también podremos hacerlo y así sucesivamente.

Lo importante, lo más importante de todo, es sentir que de ese modo podemos tener un poco más de control sobre nuestra vida.