Cada uno de los instantes

A menudo nos decimos: “tenemos que viajar más”, como si de eso dependiera toda la felicidad de nuestras vidas, como si tuviéramos reservados los momentos alegres a los viajes y no hubiera más ocasión de disfrutar juntos del tiempo. A menudo nos decimos eso y nos entusiasmamos ante la perspectiva de ver juntos otros países y otros lugares y pasar todo el día, muchos días, juntos; pero esa conversación siempre nos deja, junto a la ilusión, un trasfondo de tristeza inevitable. Tenemos agendas, trabajos, obligaciones, vidas aburridas de adultos con sueldos de jóvenes malpagados y apenas podemos permitirnos viajar: nos falta el tiempo, nos falta el dinero.

aeropuerto-viajar-llegadas-equipaje

Sin embargo, nuestra relación no se construye solo con grandes fechas ni días para el recuerdo. Nuestra relación se sujeta en cada uno de los días que vivimos juntos, en cada uno de los instantes compartidos.

Quizá no podamos viajar siempre que queramos, pero estamos juntos y podemos disfrutar de ello, ¿no crees? Quizá tenemos que aprender que no hay un momento más propicio que cualquier momento para ser felices, ni viaje más largo ni más intenso que el de nuestra propia relación.

¿Nos vamos? ¿Salimos hoy mismo?

This is water

Siempre nos engañamos a nosotros dos veces respecto las personas que amamos, primero a su favor, y luego en su contra.

Albert Camus

albert_camus_retrato

Tengo la manía de imaginar que alguien es mejor o peor de lo que es todo el rato. No es que me engañe solo al principio o al final de mi relación con una persona, en los inicios idealizándola y al acabar subestimándola. Lo hago constantemente. Mis ideas sobre la gente cambian tanto como mi estado de ánimo. Un día alguien es lo mejor y al día siguiente puede ser todo lo contrario. No soy demasiado estable en ese sentido, ni tampoco muy objetiva, ¿cómo voy a serlo? Estoy dentro de mí y lo único que observo es que todo lo que sucede me tiene a mí por centro. Una sabe que hay vidas aparte de la que yo vivo, pero lo conozco solo gracias a mis propias percepciones, a lo que mis sentidos le cuentan a mi mente sobre ello; de modo que por muy lejanas y ajenas que sean el resto de vidas e historias, si las conozco siempre seré yo la protagonista y pensaré en ellas solo en función de cómo llegué a conocerlas.

El discurso “This is water”, que David Foster Wallace pronunció en 2005 para los recién graduados de una universidad americana, habla sobre ello. A mí me encantó. Aporta un punto de vista totalmente diferente al que estamos acostumbrados a enfocar. Otro tipo de pensamiento que se sale del camino, que se aleja del rebaño. Y ese es el mensaje que transmite, al fin y al cabo: la importancia de pensar por nosotros mismos, de alejarnos de los pensamientos preestablecidos, aquellos que vienen por defecto instalados en nuestra cabeza. Considero que es la mejor manera de vencer la subjetividad, y al mismo tiempo, de sumergirnos por completo en ella… Se vence al salir de las fronteras de nuestras ideas prefijadas y abordar así un nuevo tipo de libertad; y nos hundimos más en ella pues este método nos permite llegar a conocer un poco más de nosotros mismos.

Disfruten. Esto es agua.

El teatro de nuestras vidas

Es curioso. Cuanto más me acerco, más pareces alejarte tú. Cuanto más te exijo, más te pido, más necesito de ti, más pequeña te resulta mi voz, y se choca contra las paredes y se rompe para siempre en ellas. Cuanto más tiro de los hilos invisibles que he tejido alrededor de ti, más parecen aflojarse los nudos hasta que al final se deshacen y descubro que ya no estás dentro. Sé que no sirve de nada retenerte de este modo, pero ¿cómo hacer justo lo contrario de lo que siento que debo hacer?
Mientras tanto, el teatro sigue: uno de un paso hacia adelante y otro hacia detrás, uno se expone, otro se repliega. Aprendimos que esa era la mejor manera de actuar para nosotros en esta situación y desde entonces no hemos dejado de hacerlo. Supongo que estamos cómodos, seguros en nuestro papel: nos lo sabemos de memoria: lo representamos a todas horas, cada día. Nuestra función no cierra nunca. El show ha de continuar.