Lo más importante de una vida

He estado ausente una temporada larga: mi última entrada es de hace algo más de un mes. Durante todo este tiempo he estado bastante ocupada con los preparativos de la boda de mi hermana, que se casó el sábado pasado. Tantos y tantos preparativos, tantos elementos a cuidar y tener en cuenta, tanto por hacer, tanto por comprar, tanto por evitar, tanto por atender. Todos teníamos ganas de que llegara el día, pero también de que pasara. De que pasara y pudiéramos volver a la normalidad, a la tonta y aburrida y de vez en cuando añorada rutina.

Las bodas son eso: toda la tradición y toda la ranciedad concentrada en un día. Está presente en los disfraces que no se volverán a usar, en el viejo protocolo, en el derroche de dinero, en la importancia desmedida que se le concede, un asunto vital, lo más relevante que le puede pasar a una persona en su vida.

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