Mi casa de paja

Algunos días me levanto en la casita de paja del cerdito más perezoso. Y sé que cualquier viento podría derribarme y que necesito reconstruirme para hacerme fuerte por dentro. Sin embargo, esos días es cuando es más difícil hacerlo. Así que cuando llega el lobo, no me queda otra alternativa que ofrecerle sin luchar el festín de mi cuerpo vencido.

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